La psicología como vocación
Tenía unos 20 años cuando empecé a interesarme de verdad por la mente humana. Siempre me había llamado la atención cómo funciona el cerebro, cómo afectan los trastornos mentales a las personas y, sobre todo, cómo podemos ayudarlas a vivir con el máximo bienestar posible.
A los 25 años inicié los estudios de Psicología en la UOC. Fueron siete años exigentes, que compaginé con el trabajo. No fue fácil, pero me confirmó que esto no era solo una inquietud, sino una vocación clara.
Una vida dedicada a entender la mente no es sencilla, pero da sentido a lo que hago. Para mí, acompañar significa escuchar con claridad, orientar con respeto y estar presente cuando la persona necesita un espacio seguro para entender qué le pasa y cómo puede transformarlo.